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Programación de Cursos intensivos de español para extranjeros ELE

29 diciembre, 2010

Quizás una de las cuestiones más interesantes que se nos pueden plantear en una escuela de español es la elaboración de una programación para un curso intensivo de español que se imparte en España y en la que contamos con aprendices proveniente de diferentes países.

Todos convenimos que contar con una programación es muy positivo siempre que no signifique caer en un exceso de rigidez; debe ser una guía en manos del profesor, una guía para la acción pero que permita una cierta negociación con los alumnos en la determinación de los contenidos concretos.

La programación debemos pensarla desde un análisis previo y profundo de las necesidades de los estudiantes, de forma que sus objetivos, contenidos y procesos concretos se subordinen a las necesidades de los mismos y no respondan tanto a las coyunturas del centro educativo o profesores concretos. Partiendo de este hecho, deberíamos proponer una programación orientada a la acción, como una extensión del enfoque comunicativo que considera a la lengua como elemento en uso que nos sirve para desempeñar tareas concretas.

Si consideramos que nuestro grupo meta es un conjunto de personas que viven, por ejemplo en España, parece necesario establecer contenidos y dinámicas que faciliten el uso de la lengua desde una posición instrumental, considerando la lengua como un vehículo de comunicación e incluso derrotando el mito del hablante nativo como paradigma último al que nos miramos. Lo importante es que nuestros estudiantes se comuniquen lo mejor posible y que sepan resolver con éxito situaciones comunicativas. Es decir, consideramos la lengua como algo instrumental, no como un fin en sí mismo y por eso nos limitamos a enseñar lo necesario para resolver esas situaciones comunicativas que se les van a plantear a nuestros estudiantes. Parece que programar pasa también por desmitificar la lengua y por tratar de crear estrategias de comunicación, de modo y manera que supeditamos la lengua y la programación a las tareas que vamos a hacer.





Consideramos entonces al estudiante como un actor social y nos interesa en cuanto agente social. Planteamos, por tanto, un enfoque humanístico en el que ponemos en el centro de nuestra programación al estudiante al que consideramos:
- Un agente social: en relación permanente con el entorno e interactuando con él
- Un hablante intercultural: porque viene de otra cultura y se convierte en un negociador intercultural
- Aprendiente autónomo: responsable de su propio proceso de aprendizaje que también aprende fuera del aula a lo largo de toda su vida, en forma de camino sin fin en el aprendizaje de la lengua.


Programar desde un enfoque humanístico es tener en cuanta toda la dimensión afectiva de la lengua, favorecer los refuerzos positivos de los estudiantes.

Podemos considerar la propia programación como un proceso de ciclos completos inacabados: identificamos necesidades, determinamos objetivos, establecemos contenidos, proponemos materiales, establecemos programas y métodos y evaluamos. Un proceso, que en términos de gestión de calidad, llamaríamos de mejora continúa de PDCA permanentes.

Por supuesto que al realizar una programación podemos recurrir a segmentar los objetivos y contenidos en elementos funcionales, léxicos, gramaticales, culturales… porque nos ayudan a fijar el esquema de contenidos. Son muchas las formas de concretar una programación pero parece claro que las aportaciones presentadas por el Marco de Referencia y el Plan Curricular del Instituto Cervantes están estandarizando muchos de estos aspectos.
Alfredo Orive - profesor ELE Instituto Hemingway Bilbao

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2 Comentarios

  1. Alfredo Orive2011-01-12 ,

    Hola Jon: lo que dices es cierto. Quizás también está ligado a lo que conocemos como inteligencia emocional. En mi opinión tiene algo de innato y de intuitivo por parte del profesor peor también hay elementos que se pueden trabajar. Depende del grupo meta, de su carga afectica pero se puede trabajar con actividades colaborativas, que sumen, que arropen al aprendiz y que tengan un punto de refuerzo positivo por parte del docente.
    De todos modos es un tema abierto y hay algunos profesores que ha escrito papers sobre el tema. Tendremos qeu bucear en ellos. Un saludo.

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  2. Jon2011-01-10 ,

    Este artículo acerca de la Programación me ha resultado muy interesante ya que recoge los ejes del método comunicativo tales como la concepción de la lengua y la importancia del alumno.

    De todos modos quiero comentar un aspecto concreto: la dimensión afectiva del aprendizaje de una lengua. Todo alumno y profesor sabe que en un proceso de aprendizaje se dan momentos de euforia pero también de dudas, de inseguridades, de desánimo. Basta con analizar nuestros mensajes del Foro para comprobarlo.

    Por ello, el profesor ha de ser un ayudante en la gestión de emociones: posibilitar que emerjan las ansiedades y alegrías -que a veces cuesta expresar- de los estudiantes. El enseñante ha de transformar los sentimientos negativos en positivos, ayudar a que los alumnos tomen confianza en si mismos.

    Ello facilitará el aprendizaje. Pero por experiencia sé que no siempre resulta fácil; entre otro motivos porque también están en juego nuestras emociones como profesores, que nos hacen más de una jugarreta.

    Para finalizar, ¿cómo incorporar todo ello en una programación, algo que jamás he hecho?

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